

Corea del Sur y México plantean una agenda de cooperación hacia 2030 que incluye comercio, tecnología, ciencia, educación, propiedad intelectual y seguridad / Foto: Cuartoscuro
Corea del Sur amplía sus mecanismos de colaboración con México mediante financiamiento, protección de inversiones y acciones para facilitar el intercambio de bienes y servicios
La relación entre México y Corea del Sur entra en una nueva etapa con la conclusión de las negociaciones para modernizar el Acuerdo para la Promoción y Protección Recíproca de las Inversiones, conocido como APPRI, además de la firma de 17 acuerdos bilaterales en distintas áreas.
El nuevo escenario llega después de siete años de negociaciones y mientras México busca ampliar sus vínculos comerciales ante los cambios en el entorno internacional. Ambos países también acordaron el Plan de Acción México-Corea 2026-2030, con acciones relacionadas con comercio, propiedad intelectual, educación y desarrollo espacial.
Desde hace más de dos décadas, los vínculos comerciales y de inversión entre ambas economías han registrado un crecimiento significativo. Corea del Sur se encuentra entre los principales socios de México y mantiene una presencia empresarial relevante en industrias como la automotriz, electrónica, siderúrgica y de autopartes.
Entre enero de 1999 y junio de 2026, la inversión extranjera directa proveniente de Corea del Sur acumuló 13 mil 10 millones de dólares, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Economía.
El sector agroalimentario también aparece entre las áreas con posibilidades de ampliar el intercambio, debido a las necesidades de importación de alimentos que enfrenta Corea del Sur.
Después de siete años de conversaciones, México y Corea del Sur concluyeron la negociación para actualizar el APPRI, proceso que comenzó durante la administración de Andrés Manuel López Obrador.
La actualización contempla un marco con mayor transparencia y estabilidad para las inversiones, además de establecer un equilibrio entre la protección de los inversionistas y la capacidad de los gobiernos para implementar políticas públicas.
Antes de que el nuevo acuerdo entre en vigor, las autoridades de ambos países deberán completar la revisión jurídica y sus respectivos procedimientos internos para concretar la firma.
Dentro de la agenda bilateral también se estableció un esquema de crédito por 100 millones de dólares para empresas mexicanas que adquieran bienes y servicios de origen coreano, así como para compañías surcoreanas que tengan inversiones en México.
Por otra parte, los gobiernos establecieron un marco institucional para mejorar la protección de los derechos de propiedad intelectual y compartir información sobre mercancías ilícitas en las aduanas.
El presidente de Corea del Sur, Lee Jae-myung, informó que antes de finalizar el año se realizará una sesión informativa destinada a identificar productos coreanos falsificados.
La cooperación bilateral también contempla un memorándum de entendimiento en materia de Defensa Nacional, con intercambio de experiencias, formación, capacitación e investigación.
El acercamiento económico ocurre después de que Corea del Sur fuera uno de los países afectados por los incrementos arancelarios aplicados por México a mercancías provenientes de naciones con las que no existe un Tratado de Libre Comercio.
En 2025, el Congreso aprobó modificaciones a los gravámenes correspondientes a mil 463 fracciones arancelarias de 17 sectores industriales, entre ellas mercancías procedentes de Corea del Sur, China, India y Vietnam.
Durante los primeros cinco meses de 2026, las importaciones surcoreanas correspondientes a las fracciones sujetas a los nuevos aranceles disminuyeron 21.9 por ciento anual, al pasar de mil 374 millones de dólares a mil 74 millones.
Aunque México y Corea del Sur han explorado durante más de una década la posibilidad de establecer un Tratado de Libre Comercio, las negociaciones no han llegado a concretarlo.
Los 17 acuerdos suscritos permiten ampliar la colaboración en sectores como tecnología, inversión, comercio y cultura, mientras que la agenda hacia 2030 incorpora nuevos mecanismos para fortalecer los vínculos entre ambos países.
Con esta nueva etapa, México y Corea del Sur mantienen abierta una ruta de cooperación que combina inversión extranjera, intercambio comercial, financiamiento y colaboración institucional, en un momento de cambios para el comercio internacional.



