Antes de los ataques del año pasado, Irán enriquecía uranio al 60%, de acuerdo con el Organismo Internacional de Energía Atómica, un nivel muy superior al 3,67% permitido por el acuerdo nuclear de 2015, hoy caduco. Para la fabricación de un arma nuclear, el enriquecimiento debe alcanzar el 90%, según especialistas.