La clave del éxito reside en la Contraloría Social, un esquema de participación diseñado por la Secretaría Municipal de Control y Evaluación. A través de este mecanismo, se han conformado ya 30 comités ciudadanos que actúan como observadores y supervisores de proyectos cruciales, desde la pavimentación de calles hasta la rehabilitación de espacios públicos y sistemas de agua potable. Esta estrategia no solo busca la transparencia, sino que también afianza la rendición de cuentas y nutre la confianza entre el gobierno y sus habitantes.