Durante el evento, moderado por el especialista en educación financiera Moris Dieck, se expusieron tres retos estructurales: bajo nivel de ahorro formal, limitada participación en instrumentos de inversión y brecha de género en el acceso a productos financieros más sofisticados. Cerca de la mitad de la población no ahorra o lo hace de manera informal, y del segmento que utiliza el sistema financiero, solo una fracción invierte a plazos, lo que expone su dinero a la pérdida de valor frente a la inflación.